viernes, 23 de octubre de 2015

Música de colores


Cuadro autor desconocido

Había una vez una blanca muy triste, a ella le gustaban los colores, pero ella sólo era blanca y negra. Las negras negras, las corcheas negras, las claves negras. Qué melancólica se sentía en aquella partitura, era una partitura blanca con notas negras, palabras negras y así era el mundo de esa pequeña blanca, en blanco y negro.

 Ni cuando el compositor escribía la música más alegre y divertida la hacía feliz, ella seguía aburrida en su mundo triste y gris. A Blanca le gustaba mirar por la ventana, cuántos colores y figuras podía ver a través de ella, las flores, los arboles, las mariposas, se sentía feliz viendo todas esas cosas coloridas. Todas las noches al dormir imaginaba que era de un color distinto.

Un día mientras el compositor dormía, Blanca se escapó de la partitura y se fue a caminar por la casa, observando todos aquellos objetos extraños, todos esos objetos coloridos. Cerca del piano, sobre una pequeña mesa manchada,  encontró muchas temperas de colores, hojas blancas y dibujos infantiles. A los hijos del compositor les gustaba mucho pintar mientras escuchaban el piano. Y así sobre el piano y entre las partituras a medio componer jugaba la blanca.

Se disfrazó de rojo para ser un Do, fue un do grave y fue un do agudo. Luego de naranja para ser un Re, se sentía ácida y redonda como la fruta de comer. Amarilla se pintó para ser la nota Mi, mi mi mi mi mi mi cantaba Blanca. Verde y saltando como rana Blanca se volvía la nota Fa. Azul el cielo es, decía mientras se pintaba para ser la nota Sol. Azul oscuro se colocó y como la nota La quedó. Y las notas terminó Blanca siendo de color morado, su color favorito que era la nota Si.

Así Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si, pasó la noche jugando Blanca, hasta que se cansó de jugar sola y convenció  a sus demás amigas musicales de jugar con ella.

Todas las figuras se escaparon de sus partituras y pronto el piano se volvió una fiesta, las negras se pintaron de azul y verde, las corcheas de rojo y amarillo, la redonda de naranja, todas las figuras musicales bailaban y se cambiaban de color. Bailaron y se divirtieron tanto que se quedaron dormidas sobre las partituras, en desorden, aún estaban pintadas de colores.

Al día siguiente el compositor se sentó en el piano, y al agarrar las hojas se sorprendió al encontrar una colorida y alegre partitura. Era una canción para niños, la más hermosa que compositor alguno había escrito. Tocó la canción en el piano para sus hijos, mientras Blanca muy feliz en la partitura de colores estaba, a veces era Si, a veces La, pero jamás volvió a ser una blanca aburrida, su vida estaba llena de colores y alegre música para niños.


Fin

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