lunes, 5 de octubre de 2015

Gato sin nombre


Ilustración de Chen-Yi Lin

Gato mira sorprendido a una mariposa amarilla. A Gato todo lo que sea de colores le gusta y si lo que sea vuela, más todavía. Sus ojos redondos ven alejarse a la mariposa y sin pensarlo mucho Gato decide seguirla. Entre saltos y carreras intenta atraparla, hasta que se golpea con una gran rueda, la mariposa vuela más y más alto, Gato la ve alejarse tristemente. A gato las cosas de colores siempre lo ponen feliz y si vuelan y juegan con él, más todavía.

Con la partida de su amarilla amiga Gato se da cuenta que se alejó demasiado de su gatuna familia y comienza a maullar llamándolos, pero nadie contesta, a Gato no le gusta estar solo. Gato intenta recordar por donde vino, pero los gatos bebés son distraídos y olvidadizos. Gato está muy triste, entre sollozos y maullidos se queda dormido junto a la rueda blanca.

 Gato despierta asustado, siente que lo levantan en el aire, pero no está soñando. Un gigante muy extraño lo mira, es un gigante todo rosa, el gigante lo agarra entre sus brazos como un bebé y lo mira tiernamente, a Gato las cosas de colores le gustan y si la cosa de colores lo abraza, más todavía.

Gato se siente seguro, el gigante le habla mientras le hace cariño. Le cuenta que se llama Clara, a Gato le gusta ese nombre, suena colorido. Gato no puede dejar de mirar el traje de la pequeña gigante, Clara al darse cuenta le explica su vestimenta, un casco rosa por si se golpea la cabeza, su camisa rosa para que combine, su monito de flores favorito y sus zapaticos de goma que brillan cuando pisa duro.

Le cuenta también que la rueda blanca donde se quedó dormido es de su bicicleta rosa, muy orgullosamente dice que comió toda su comida, durmió la siesta y recogió sus juguetes y que por eso ha salido a jugar. Gato no entiende casi nada de lo que Clara dice, pero maúlla respondiéndole, no responder es de mala educación, mamá gata se lo dijo muchas veces. Gato se siente feliz, a Gato le gustan los cuentos y si la voz de quien los cuenta es dulce, más todavía.

Clara mira los gigantes y verdes ojos de Gato, quiere cuidarlo y protegerlo, quiere contarle cosas siempre, quiere peinarlo y hacerle cariño, quiere alimentarlo y arroparlo por las noches. Así que decide adoptarlo, ella escuchó el otro día que adoptar es llevar a alguien a tu casa para que viva contigo. Lo lleva a casa y convence a sus padres de quedarse al gato. Clara encontró una nueva mascota y Gato encontró una nueva familia.

Esa misma noche, Clara y Gato están listos para dormir, Gato está en su nueva camita arropado y desde allí ve a Clara que da vueltas por todo el cuarto. Parece preocupada. Gato quiere ayudarla pero está muy cansado y se queda dormido.

Clara tiene puesta su pijama favorita, la lamparita encendida, su oso abrazado y al lado de la cama, la cajita de zapatos amoblada para su nuevo gatito. Pero algo no estaba bien, cómo podía dormir si su gato era un gato sin nombre, todos tienen nombre, hasta el sol tiene uno.

Entonces Clara piensa que piensa nombres, le está dando sueño y como no se le ocurre ninguno, decide que a las cosas se le llaman por su nombre y con un crayón de cera azul escribe Gato en la caja de zapatos. Esa noche, Clara y su nuevo gato llamado Gato durmieron felices y tuvieron lindos sueños.


Fin

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